—Ojalá quisieras venir conmigo, Newland —dijo su madre, deteniéndose de pronto en la puerta del cupé de los Brown—. Louisa te tiene afecto; y, por supuesto, doy este paso por la querida May, y también porque, si no nos mantenemos todos unidos, no quedará nada que se parezca a la Buena Sociedad.
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