Era una noche concurrida en el teatro Wallack.
La obra era The Shaughraun, con Dion Boucicault en el papel principal y Harry Montague y Ada Dyas como los amantes. La popularidad de la admirable compañía inglesa estaba en su apogeo, y The Shaughraun siempre llenaba el teatro. En las galerías, el entusiasmo era desbordante; en las lunetas y los palcos, la gente sonreía un poco ante los sentimientos trillados y las situaciones efectistas, y disfrutaba de la obra tanto como las galerías.
Hubo un episodio, en particular, que cautivó a la casa de suelo a techo. Fue aquel en el que Harry Montague, tras una escena de despedida triste y casi monosilábica con la señorita Dyas, le dio el adiós y dio media vuelta para marcharse. La actriz, que estaba de pie cerca de la repisa de la chimenea y