CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 110 de 419
Table of Contents

IV. Buena suerte

demonios que fingen seguir el Camino. A unos les respondí, y de otros dije que eran necios. Muchos visten el Hábito, pero pocos siguen el Camino”.

“Es verdad. Eso es verdad”.

Kim empleó el tono reflexivo y conciliador propio de quienes desean ganarse confidencias.

“Pero, según su entender, obra con la más recta intención. Desea fervientemente que vayamos con ella a Buddh Gaya; pues su camino, según entiendo, coincide con el nuestro durante muchas jornadas hacia el sur”.

“¿Y?”

“Paciencia un poco. A esto le respondí que mi Búsqueda estaba por encima de todas las cosas. Ella había oído muchas leyendas necias, pero esta gran verdad de mi Río nunca la había oído. ¡Así son los sacerdotes de las colinas bajas! Ella conocía al Abad de Lung-Cho, pero no sabía nada de mi Río⁠—ni de la historia de la Flecha”.

“¿Y?”

“Hable por lo tanto de la Búsqueda, y del Camino, y de asuntos provechosos; deseando ella tan solo que la acompañara y rezara por un segundo hijo.”

—¡Ajá! «Nosotras las mujeres» no pensamos en nada que no sean niños —dijo Kim con somnolencia.

“Ahora bien, puesto que nuestros caminos marchan juntos por un trecho, no veo que nos desviemos de ningún modo de nuestra Búsqueda si la acompañamos —al menos hasta...— he olvidado el nombre de la ciudad”.

110