La anciana se había retirado tras sus cortinas, pero participaba con total libertad en la charla, y sus criados discutían y la contradictores como lo hacen los criados en todo Oriente. Comparó el frescor y los pinos de las colinas de Kangra y Kulu con el polvo y los mangos del Sur; contó una historia sobre unos viejos dioses locales al borde de los dominios de su esposo; criticó sin ambages el tabaco que estaba fumando en ese momento, injurió a todos los brahmanes y especuló sin reservas acerca de la llegada de muchos nietos.
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IV. Buena suerte
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