—Estoy atado —dijo el Conservador—. ¿Pero adónde vas tú?
“Primero a Kashi: ¿dónde si no? Allí me encontraré con uno de la fe pura en un templo jainista de esa ciudad. Él también es un Buscador en secreto, y de él tal vez pueda aprender. Quizá venga conmigo a Buddh Gaya. Desde allí hacia el norte y el oeste hasta Kapilavastu, y allí buscaré el Río. No, lo buscaré por todas partes a medida que vaya, pues no se conoce el lugar donde cayó la flecha”.
—¿Y cómo irás? Es un buen trecho hasta Delhi, y más aún hasta Benarés.
“Por carretera y en los trenes. Desde Pathânkot, tras haber dejado las Colinas, vine aquí en un tre-en. Va velozmente. Al principio me asombró ver esos altos postes a la orilla del camino arrebatando y arrebatando sus