“No se colgaban medallas en aquellos días a todos los que por accidente habían oído disparar un fusil. ¡No! En diecinueve batallas campales estuve; en cuarenta y seis escaramuzas de caballería; y en pequeños lances sin número. Nueve heridas porto; una medalla y cuatro barras de mención y la medalla de una Orden, pues mis capitanes, que ahora son generales, se acordaron de mí cuando la Kaisar-i-Hind hubo cumplido cincuenta años de su reinado, y toda la tierra se regocijó. Dijeron: «Dadnos la Orden de Berittish India». La llevo al cuello ahora. Tengo también mi jaghir de manos del Estado—un don gratuito para mí y los míos—. Los hombres de los viejos tiempos—que ahora son Comisionados— vienen cabalgando hacia mí a través de las cosechas—en lo alto de caballos para que todo el pueblo los vea— y conversamos sobre las viejas escaramuzas, llevando el nombre
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