“Oah sís. Soy su buen amigo, se lo digo. Él se estaba comportando muy extraño cuando bajé tras usted, y pensé que tal vez él podría tener los papeles. Lo seguí en sus meditaciones, y también para discutir puntos etnológicos. Verá, yo soy una persona muyy pequeña aquí hoy en día, en comparación con todos sus encantos. ¡Por Júpiter, O’Hara, sabe usted?, padece de la debilidad de los ataques. Sís, se lo digo. Catalépticos también, si no es que también epilépticos. Lo encontré en tal estado bajo un árbol in articulo mortis, y se levantó de un salto y caminó hacia un arroyo y casi se ahoga de no ser por mí. Lo saqué”.
—¡Porque yo no estaba allí! —dijo Kim—. Podría haber muerto.
—Sí, bien podría haber muerto, pero ahora está seco y asegura que ha sufrido una transfiguración. —El babú se dio unos golpecitos significativos en la frente—. Tomé notas de sus declaraciones para la Real Sociedad, in posse. Debes darte prisa y ponerte muy bien y volver a Simla, y te contaré toda mi historia en lo de Lurgan. Fue magnífico. Los bajos de sus pantalones estaban completamente rotos, y el viejo rajá de Nahan creía que eran soldados europeos desertando.
“¿Oh, los rusos? ¿Cuánto tiempo estuvieron contigo?”
—Uno era francés. ¡Oh, días y días y días! Ahora toda la gente de las colinas cree que todos los rusos son unos pordioseros. ¡Por Júpiter! No tenían ni una maldita cosa que yo no les consiguiera. Y le conté a la gente común —¡oah, qué cuentos y anécdotas!—, se los contaré en la casa del viejo Lurgan cuando suba. ¡Pasaremos —ah— una noche de juerga! ¡Es un tanto a nuestro favor a ambos! Sí, y me dieron un certificado. Eso es lo más gracioso del mundo. ¡Tendría que haberlos visto en el Alliance Bank tratando de identificarse! ¡Y gracias a Dios todopoderoso que consiguió sus papeles tan bien! Usted no se ríe verree mucho, pero se reirá cuando esté bien. Ahora iré derecho al ferrocarril y saldré de aquí. Usted tendrá todo tipo de méritos por su juego. ¿Cuándo viene por aquí? Estamos