Dijo, y de la cámara salió deslizándose junto al cerrojo, y se mezcló con los vientos.
Luego de su lecho de sueño se levantó apresurada la hija de Icario, pues su corazón estaba alegre, tan claramente el sueño le había transmitido su mensaje en el silencio de la noche.
Entre tanto, los pretendientes en su camino por el mar iban en su galera, maquinando cruelmente dar muerte a Telémaco. Una isla rocosa allá en medio del mar, entre la costa de Ítaca y la escarpada Samos, yace, llamada Asteris; de reducidas dimensiones, mas allí hay un puerto protegido al que dos estrechos dan entrada. Allí los aqueos aguardaban al acecho.