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nydus/Sense and SensibilityPublic
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XVI

Marianne se habría tenido por muy inexcusable de haber podido conciliar el sueño en absoluto la primera noche tras separarse de Willoughby.

Se habría avergonzado de mirar a su familia a la cara a la mañana siguiente, de no haberse levantado de la cama con más necesidad de reposo que cuando se acostó en ella. Pero los sentimientos que hacían semejante compostura una deshonra no la dejaron expuesta a incurrir en ella.

Estuvo despierta toda la noche, y lloró la mayor parte de esta. Se levantó con dolor de cabeza, fue incapaz de hablar y reacia a tomar cualquier alimento; causando dolor a cada instante a su madre y a sus hermanas, y prohibiendo todo intento de consuelo por parte de ambas.

¡Su sensibilidad era lo suficientemente potente!

Terminado el desayuno, salió sola y deambulo por el pueblo de Allenham, entregándose al recuerdo del goce pasado y llorando por el revés presente durante gran parte de la mañana.

La tarde transcurrió en la misma complacencia en el sentimiento. Tocaba una y otra vez cada una de sus canciones favoritas, aquellas que solía tocar para Willoughby, cada melodía en la que sus voces se habían unido más a menudo, y se sentaba ante el instrumento contemplando cada línea de música que él le había copiado, hasta que su corazón pesaba tanto que ya no cabía mayor tristeza; y este alimento para el dolor se renovaba cada día. Pasaba horas enteras ante el pianoforte, cantando y llorando alternativamente; con la voz a menudo completamente quebrada por las

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