fase de una tisis, era—sí, en semejante situación eso fue mi mayor consuelo. La vida ya nada podía hacer por ella, salvo darle tiempo para una mejor preparación para la muerte; y eso se le dio. La vi instalada en un cómodo alojamiento, y al cuidado de personas idóneas; la visité todos los días durante el resto de su corta vida; estuve con ella en sus últimos momentos.
De nuevo se detuvo para reponerse; y Elinor expresó lo que sentía con una exclamación de tierna inquietud por el destino de su desafortunado amigo.
“Espero que su hermana no se ofenda —dijo éL—, por el parecido que he creído ver entre ella y mi pobre pariente caída en desgracia. Sus destinos, sus fortunas, no pueden ser los mismos; y si la natural y dulce disposición de la una hubiera estado protegida por una mente más firme, o un matrimonio más feliz, ella podría haber llegado a ser todo lo que usted vivirá para ver que es la otra. Pero ¿a dónde conduce todo esto?