era demasiado tarde entonces, según descubrí, para hacer nada, porque por desgracia no estuve disponible al principio y no supe nada hasta después de que se produjera la ruptura, momento en el que no me correspondía a mí, ya sabes, meterme. Pero si se me hubiera informado unas horas antes, creo que es muy probable que se nos hubiera ocurrido algo. Sin duda se lo habría presentado a Edward bajo una luz muy clara. > «Querido amigo», le habría dicho, «piensa en lo que estás haciendo. Estás contrayendo una unión de lo más vergonzosa, y una de esas que tu familia desaprueba de manera unánime». No puedo evitar pensar, en resumen, que se habrían encontrado medios. Pero ahora ya es demasiado tarde. Tendrá que morirse de hambre, ya sabes, eso es seguro; morirse de hambre
Apenas había resuelto esta cuestión con toda la calma del mundo, cuando la entrada de la señora de John Dashwood puso fin al tema.
Pero aunque ella jamás hablaba de aquello fuera de su propia familia, Elinor pudo advertir su influencia en su mente por una especie de confusión en el semblante con el que entró, y un intento de fingida cordialidad en su trato hacia ella misma.
Llegó incluso a manifestar su pesar por enterarse de que Elinor y su hermana iban a abandonar la ciudad tan pronto, ya que esperaba verlas más a menudo; un esfuerzo en el que su esposo, que la acompañó al entrar en la estancia y escuchaba embelesado sus palabras, pareció reconocer la muestra más grande de afecto y elegancia.