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nydus/Sense and SensibilityPublic
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Capítulo XXVII

La señora Jennings no tardó en aparecer y, al entregarle la nota, la leyó en voz alta.

Era de Lady Middleton y en ella anunciaba su llegada a Conduit Street la noche anterior, a la vez que invitaba a su madre y a sus primas a pasar con ellos la noche siguiente. Los asuntos de Sir John y un fuerte resfriado que ella misma padecía les impedían pasar por Berkeley Street.

La invitación fue aceptada; pero al acercarse la hora de la cita, por mucho que la más elemental cortesía hacia la señora Jennings exigiera que ambas la acompañasen en semejante visita, Elinor tuvo cierta dificultad para persuadir a su hermana de que fuera, pues seguía sin saber nada de Willoughby y, por consiguiente, estaba tan indispuesta para la diversión fuera de casa como reacia a correr el riesgo de que él volviera a llamar durante su ausencia.

Elinor descubrió, cuando terminó la velada, que el carácter no se altera sustancialmente por un cambio de residencia, pues aunque apenas instalados en la ciudad, Sir John se habías ingeniado para reunir a su alrededor a casi veinte jóvenes y entretenerlos con un baile.

Este fue un asunto, sin embargo, que no aprobó Lady Middleton. En el campo, un baile improvisado era de lo más admisible; pero en Londres, donde la reputación de elegancia era más importante y menos fácil de alcanzar, era arriesgar demasiado por la complacencia de unas pocas muchachas el que se supiera que Lady Middleton había dado un pequeño baile de ocho o nueve parejas, con dos violines y un simple tentempié en el aparador.

El señor y la señora Palmer formaban parte del grupo; por parte del primero, a quien no habían visto desde su llegada a la ciudad —pues

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