toda la mansión de Allenham y elegir las habitaciones exactas en las que iban a vivir en el futuro!
Elinor, por consideración a su hermana, no pudo insistir más en el tema, y esperaba que tampoco se le exigiera por el bien de Willoughby; puesto que, aunque Marianne pudiera perder mucho, él muy poco ganaría con que saliera a la luz la absoluta verdad.
Tras un breve silencio por ambas partes, la señora Jennings, con su natural alegría, prorrumpió de nuevo.
—Pues, querida mía, bien verdad es aquello de que no hay mal que por bien no venga, pues todo redundará en beneficio del coronel Brandon. Al fin la tendrá; vaya que sí. Acuérdate de lo que te digo, si no se casan para mediados del verano. ¡Dios! ¡Cómo se reirá entre dientes con esta noticia! Espero que venga esta noche. Será, con toda probabilidad, un partido mucho mejor para tu hermana. Dos mil alfileres al año sin deudas ni inconvenientes —salvo la pequeña hija natural, en verdad; vaya, me había olvidado de ella; pero se la puede mandar como aprendiz por un costo bajo, y entonces, ¿qué importa?
Delaford es un sitio agradable, se lo aseguro; exactamente lo que yo llamo un lugar agradable y a la antigua usanza, lleno de comodidades y servicios; completamente cerrado por grandes muros de jardín cubiertos con los mejores árboles frutales de la comarca, ¡y qué árbol de moras hay en un rincón! ¡Dios mío, cómo nos pusimos las botas Charlotte y yo la única vez que estuvimos allí! Luego hay un palomar, unos estanques deliciosos y un canal muy bonito; en fin, todo lo que uno podría desear; y además está cerca de la iglesia, y a solo un cuarto de milla de la carretera de peaje, por lo que nunca resulta aburrido, ya que si vas y te sientas en un viejo cenador de tejos detrás de la casa, puedes ver todos los carruajes que pasan.