Si, sin embargo, por un azar imprevisto estuviera en mi poder servirle más adelante, tendría que pensar muy diferente de él a como lo hago ahora, si no estoy tan dispuesto a serle útil entonces como deseo sinceramente poder serlo en el presente. Lo que estoy haciendo ahora, en verdad, no parece absolutamente nada, ya que puede hacerle avanzar tan poco hacia el que debe ser su principal, su único objeto de felicidad. Su matrimonio aún debe ser un bien lejano; al menos, me temo que no podrá tener lugar muy pronto”.
Tal fue la frase que, al ser malinterpretada, ofendió tan justamente los delicados sentimientos de la señora Jennings; pero tras esta narración de lo que realmente ocurrió entre el coronel Brandon y Elinor, mientras estaban de pie junto a la ventana, la gratitud expresada por esta última al despedirse tal vez parezca, en general, no menos razonablemente motivada ni menos adecuadamente formulada que si hubiera surgido de una propuesta de matrimonio.