Ferrars’ power to distress her by it now; and the difference of her manners to the Miss Steeles, a difference which seemed purposely made to humble her more, only amused her. She could not but smile to see the graciousness of both mother and daughter towards the very person—for Lucy was particularly distinguished—whom of all others, had they known as much as she did, they would have been most anxious to mortify; while she herself, who had comparatively no power to wound them, sat pointedly slighted by both. But while she smiled at a graciousness so misapplied, she could not reflect on the mean-spirited folly from which it sprung, nor observe the studied attentions with which the Miss Steeles courted its continuance, without thoroughly despising them all four.
Lucy desbordaba de júbilo por verse tan honrosamente distinguida; y la señorita Steele solo necesitaba que la molestaran con el doctor Davies para ser perfectamente feliz.
La cena fue espléndida, los sirvientes numerosos, y todo denotaba la inclinación de la señora por la ostentación y la capacidad del amo para costearla. A pesar de las mejoras y adiciones que se estaban haciendo en la finca de Norland, y a pesar de que su dueño había estado una vez a unas pocas miles de libras de verse obligado a vender a pérdidas, nada mostraba indicios de aquella indigencia que él había intentado deducir de ello; no apareció pobreza de ningún tipo, excepto en la conversación, pero en eso la deficiencia era considerable. John Dashwood no tenía mucho que decir que valiera la pena, y su esposa tenía aún menos. Pero no había en ello nada singularmente vergonzoso, pues tal era el caso de la mayoría de sus visitantes, quienes casi todos padecían una u otra de estas incapacidades para resultar agradables: falta de juicio, ya fuera natural o cultivado; falta de elegancia; falta de animación; o falta de genio.