Qué sorprendido te vas a quedar, Willoughby, al recibir esto; y creo que sentirás algo más que sorpresa cuando sepas que estoy en la ciudad. La oportunidad de venir aquí, aunque fuera con la señora Jennings, era una tentación a la que no pudimos resistirnos. Desearía que recibieras esto a tiempo para venir esta noche, pero no voy a confiar en ello. En cualquier caso, te esperaré mañana. Por ahora, adiós. M. D.
Su segunda nota, que había sido escrita en la mañana siguiente al baile en casa de los Middleton, decía así:
No puedo expresar mi desilusión por haberla perdido de vista anteayer, ni mi asombro por no haber recibido respuesta a una esquela que le envié hace más de una semana. He estado esperando noticias suyas, y más aún verla, a cada hora del día. Le ruego que vuelva a llamar tan pronto como sea posible y me explique el motivo por el cual he esperado esto en vano. Sería mejor que viniera más temprano la próxima vez, ya que por lo general salimos a la una. Estuvimos anoche en casa de Lady Middleton, donde hubo un baile. Me han dicho que a usted se le invitó a formar parte del grupo. ¿Pero podría ser así? De veras tendría usted que haber cambiado mucho desde nuestra separación para que ese fuera el caso y usted no estuviera allí. Pero no quiero suponer esto posible, y espero recibir muy pronto su seguridad personal de que fue de otro modo.
M. D.
El contenido de su última nota para él era este:—