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nydus/Sense and SensibilityPublic
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XLV

aman y respetan por igual; e incluso mi propio conocimiento de él, aunque adquirido recientemente, es muy considerable; y tanto lo valoro y lo estimo que, si Marianne puede ser feliz con él, yo estaré tan dispuesta como tú a considerar nuestra unión como la mayor bendición del mundo. ¿Qué respuesta le diste? ¿Le diste pie a la esperanza?

“¡Oh, amor mío! No podía entonces hablar de esperanza ni a él ni a mí misma. Marianne podía estar muriéndose en ese momento.

Pero él no pedía esperanza ni aliento. La suya fue una confianza involuntaria, una efusión irreprimible dirigida a una amiga comprensiva, no una solicitud a un padre.

Sin embargo, pasado un tiempo le dije —pues al principio estaba abrumada del todo— que, si ella vivía, como confiaba en que lo hiciera, mi mayor felicidad consistiría en propiciar el matrimonio de ambos; y desde nuestra llegada, desde nuestra encantadora seguridad, se lo he repetido con más detalle, le he dado todo el aliento que ha estado en mi mano.

El tiempo, muy poco tiempo, le digo, lo hará todo; el corazón de Marianne no va a desperdiciarse para siempre en un hombre como Willoughby. Sus propios méritos no tardarán en conquistarlo”.

—A juzgar por el buen ánimo del coronel, sin embargo, todavía no le ha hecho compartir el mismo optimismo.

—No. Él cree que el afecto de Marianne está demasiado arraigado para sufrir ningún cambio en mucho tiempo, y aun suponiendo que su corazón vuelva a estar libre, es demasiado desconfiado de sí mismo como para creer que, con semejante diferencia de edad y de carácter, pudiera llegar a conquistarla. En eso, sin embargo, se equivoca por completo.

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