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nydus/Sense and SensibilityPublic
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Capítulo XXXII

“Es usted muy amable. Mi hermana sentirá igualmente perderse el gusto de verla; pero últimamente la han atormentado mucho unos dolores de cabeza nerviosos, que la incapacitan para las visitas o la conversación”.

—¡Ay, Dios mío, es una verdadera lástima! ¡Pero siendo amigas tan íntimas Lucy y yo! ¡Creo que bien podría recibirnos!, y te aseguro que nosotras no diríamos ni una sola palabra.

Elinor, con mucha amabilidad, declinó la propuesta. Su hermana tal vez estuviera acostada en la cama, o en bata, y por lo tanto no podía ir a verlos.

“¡Oh, si eso es todo —exclamó la señorita Steele—, bien podemos ir a verla!”

Elinor comenzó a encontrar esta impertinencia demasiado para su carácter; pero se vio librada de la molestia de reprimirla por la aguda reprimenda de Lucy, la cual ahora, como en muchas ocasiones, aunque no dotaba de mucha dulzura los modales de una de las hermanas, resultó ventajosa para dominar los de la otra.

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