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nydus/Sense and SensibilityPublic
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Capítulo XII

A la mañana siguiente, mientras Elinor y Marianne paseaban juntas, esta última le comunicó a su hermana una noticia que, a pesar de todo lo que ya sabía sobre la imprudencia y la falta de reflexión de Marianne, la sorprendió por su extravagante testimonio de ambas.

Marianne le contó, con el mayor júbilo, que Willoughby le había regalado un caballo, uno que él mismo había criado en su finca de Somersetshire, y que era exactamente apropiado para ser montado por una mujer.

Sin pararse a pensar en que los planes de su madre no contemplaban mantener ningún caballo, en que si cambiaba de opinión respecto a este obsequio tendría que comprar otro para el criado y mantener a un criado para montarlo, y, por último, construir una caballeriza para albergar a ambos, ella había aceptado el regalo sin dudarlo y se lo había contado a su hermana entusiasmada.

—Tiene intención de enviar a su mozo de cuadra a Somersetshire inmediatamente por él —añadió—, y en cuanto llegue cabalgaremos todos los días. Compartirás su uso conmigo. Imagínate, mi querida Elinor, el deleite de un galope por algunas de estas colinas.

Most unwilling was she to awaken from such a dream of felicity to comprehend all the unhappy truths which attended the affair; and for some time she refused to submit to them. As to an additional servant, the expense would be a trifle; Mama she was sure would never object to it; and any horse would do for him ; he might always get one at the park; as to a stable, the merest shed would be sufficient.

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