“Pero ella será ganada por otro. Y si ese otro llegara a ser precisamente aquel a quien, entre todos, menos podría soportar... pero no me quedaré a robarles toda su compasiva buena voluntad, demostrando que allí donde más he agraviado es donde menos puedo perdonar. ¡Adiós; que Dios los bendiga!”.
Y con estas palabras, casi salió corriendo de la habitación.