De este modo tan tranquilo, con muy poco interés por ambas partes, continuaron hablando, los dos desanimados y con el pensamiento en otra parte.
Elinor deseaba mucho preguntar si Willoughby se encontraba entonces en la ciudad, pero temía causarle dolor al indagar sobre su rival; y al fin, por decir algo, le preguntó si había estado en Londres desde la última vez que lo vio.
—Sí —respondió él, con cierta incomodidad—, casi desde entonces; he estado una o dos veces en Delaford por unos días, pero nunca me ha sido posible regresar a Barton.
Esto, y el modo en que fue dicho, le trajo inmediatamente a la memoria todas las circunstancias de su marcha de aquel lugar, junto con la inquietud y las sospechas que le habían causado a la señora Jennings, y temía que su pregunta hubiera implícitamente demostrado mucho más interés en el asunto del que jamás había sentido.
Mrs. Jennings soon came in.
“Oh! Colonel,” said she, with her usual noisy cheerfulness, “I am monstrous glad to see you—sorry I could not come before—beg your pardon—but I have been forced to look about me a little, and settle my matters; for it is a long while since I have been at home, and you know one has always a world of little odd things to do after one has been away for any time; and then I have had Cartwright to settle with. Lord, I have been as busy as a bee ever since dinner! But pray, Colonel, how came you to conjure out that I should be in town today?”