corona en la cabeza. Asimismo recuperó de los partos los estandartes que le habían arrebatado a Craso. A continuación gobernó, durante casi un año, la provincia de la Galia Comata, que entonces se encontraba muy revuelta a causa de las incursiones de los bárbaros y de las discordias de los jefes. Posteriormente estuvo al mando en las diversas guerras contra los recios, vindélicos, panonios y germanos. En las guerras contra recios y vindélicos subyugó a los pueblos de los Alpes; y en las panonias a los brucos y (199) a los dálmatas. En la guerra de Germania, trasladó a la Galia a cuarenta mil enemigos que se habrían rendido y les asignó tierras cerca de las riberas del Rin. Por estas acciones entró en la ciudad con una ovación, pero montado en carro, y algunos dicen que fue el primero en ser honrado con esta distinción. Ocupó tempranamente las principales magistraturas del Estado y recorrió la cuestura 307, la pretura 308 y el consulado 309 casi consecutivamente. Tras un cierto intervalo, fue elegido cónsul por segunda vez y ejerció la autoridad tribunicia durante cinco años.
X. Rodeado de toda esta prosperidad, en la flor de la vida y con una salud excelente, tomó de repente la resolución de alejarse aún más de Roma 310. Es incierto si esto fue resultado del hastío hacia su esposa, a quien no osaba acusar ni repudiar, y cuya unión se le hacía cada vez más intolerable; o para evitar la indiferencia hacia su persona que su residencia constante en la ciudad pudiera producir; o con la esperanza de respaldar y acrecentar con su ausencia su autoridad en el Estado, si el público llegara a tener necesidad de sus servicios. Algunos opinan que, como los hijos de Augusto ya habían alcanzado la edad viril, renunció voluntariamente al puesto que desde hacía tiempo disfrutaba como segundo en el gobierno, tal como lo había hecho antes Agripa; quien, cuando M. Marcelo fue promovido a los cargos públicos,