Compuso también por entonces, en dos libros, un tratado sobre la Adivinación, en el que discute largamente todos los argumentos que pueden aducirse a favor y en contra de la existencia real de tal género de conocimiento.
Al igual que las obras precedentes, está escrito en forma de diálogo, siendo el principal interlocutor Lelio.
El mismo periodo vio nacer su tratado sobre la Vejez, titulado Cato Major; y el de la Amistad, escrito asimismo en forma de diálogo, en el que el principal interlocutor es Lelio.
Este libro, considerado meramente como un ensayo, es una de las producciones más entretenidas de la antigüedad; pero, visto como un cuadro tomado del natural, que exhibe los caracteres y sentimientos reales de los hombres más distinguidos por su virtud y su sabiduría en la República romana, resulta doblemente interesante para cualquier lector observador y de buen gusto.
Cicerón escribió también por entonces su discurso sobre el Destino, que fue tema de una conversación con Hirtio en su quinta cerca de Pozuoli; y por la misma época realizó una traducción del célebre diálogo de Platón llamado Timeo, sobre la naturaleza y el origen del universo.
Se ocupaba también en redactar una historia de su tiempo, o más bien de su propia conducta; repleta de libres y severas reflexiones sobre aquellos que habían abusado de su poder para la opresión de la República. Dion Casio cuenta que entregó este libro sellado a su hijo, con estrictas órdenes de no leerlo ni publicarlo hasta después de su muerte; pero a partir de este momento nunca volvió a ver a su hijo, y es probable que dejara la obra inacabada.