Codal
nydus/The Lives of the Twelve CaesarsPublic
Página 698 de 741
Table of Contents

La vida de Horacio

Y ante su negativa a aceptar el cargo, no mostró la menor muestra de desagrado, ni dejó de colmarlo de muestras de su afecto. Se conservan cartas suyas de las cuales haré unos breves extractos para demostrarlo: «Usa de tu influencia sobre mí con la misma libertad que lo harías si viviéramos juntos como amigos. Al hacerlo obrarás con absoluta rectitud y sin cometer incorrección alguna; pues desearía que nuestro trato estuviera sobre ese pie, si tu salud lo permitiera». Y de nuevo: «Cómo te tengo en el recuerdo podrás saberlo (542) por nuestro amigo Septimio 968, pues casualmente te mencioné cuando él estaba presente. Y si eres tan orgulloso como para despreciar mi amistad, eso no es motivo para que yo estime a la ligera la tuya, a cambio». Además de esto, entre otras bufonadas, lo llamaba a menudo «su pene más inmaculado» y «su encantador hombrecito», y lo colmaba de tiempo en tiempo con pruebas de su munificencia. Admiraba tanto sus obras, y estaba tan convencido de su fama perdurable, que le ordenó componer el Canto Secular, así como el relativo a la victoria de sus hijastros Tiberio y Druso sobre los vindelicos 969; y con este fin lo instó a añadir, tras un largo intervalo, un cuarto libro de Odas a los tres anteriores. Tras leer sus Sermones, en los que no halló mención alguna de sí mismo, se quejó en estos términos: «Has de saber que estoy muy enojado contigo, porque en la mayoría de tus obras de esta índole prefieres no dirigirte a mí. ¿Temes que, en los tiempos por venir, tu reputación se resienta en caso de que llegue a saberse que viviste en términos de íntima amistad conmigo?». Y le arrancó el elogio que comienza con:

*Cum tot sustineas, et tanta negotia solus:*
*Res Italas armis tuteris, moribus ornes,*
698