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nydus/The Lives of the Twelve CaesarsPublic
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I. Livia

He did not scruple to speak of his own absurdities, and declared in some short speeches which he published, that he had only feigned imbecility in the reign of Caius, because otherwise it would have been impossible for him to have escaped and arrived at the station he had then attained. He could not, however, gain credit for this assertion; for a short time afterwards, a book was published under the title of Moron anastasis, “The Resurrection of Fools,” the design of which was to show “that nobody ever counterfeited folly.”

XXXIX. Entre otras cosas, la gente admiraba en él su indiferencia e insensibilidad; o, para decirlo en griego, su meteoria y ablepsia.

Al sentarse a la mesa un poco después de la muerte de Mesalina, preguntó: «¿Por qué no venía la emperatriz?».

A muchos de los que había condenado a muerte ordenó que al día siguiente los invitaran a su mesa y jugaran con ellos, y les mandó reprender por perezosos por no darse más prisa.

Cuando meditaba su matrimonio incestuoso con Agripina, la llamaba constantemente: «Mi hija, mi criada, nacida y criada en mi regazo».

Y cuando iba a adoptar a Nerón, como si hubiera pocos motivos de censura en adoptar a un yerno cuando tenía un hijo propio llegado a la edad madura, iba pregonando continuamente en público: «que nadie había sido admitido jamás por adopción en la familia Claudia».

XL. A menudo parecía tan descuidado en lo que decía, y tan poco atento a las circunstancias, que se creía que nunca reflexionaba sobre quién era él mismo, ni entre quiénes, ni en qué (328) momento, ni en qué lugar hablaba. En un debate en el senado relativo a los carniceros y taberneros, exclamó: «Os pregunto, ¿quién puede vivir sin un bocado de carne?»; y mencionó

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