Además de estos, otros presagios desfavorables le acompañaron. Pues en una víctima ofrecida al Padre Dis 682, halló los signos tales que en todas las demás ocasiones se consideran favorables; mientras que, en aquel sacrificio, los indicios contrarios se juzgan los más propicios. En su primera partida, fue detenido por las inundaciones del Tíber y, a veinte millas de la ciudad, halló el camino bloqueado por el derrumbe de unas casas.
IX. Aunque era la opinión general que convenía prolongar la guerra, ya que el enemigo sufría escasez de alimentos y estrechez de acuartelamiento, él resolvió, con no menor temeridad, obligarles a entablar combate lo antes posible; ya fuera por la impaciencia de una prolongada zozobra y con la esperanza de decidir la cuestión antes de la llegada de Vitelio, o porque no pudo resistir el ardor de las tropas, que clamaban todas por la batalla. Con todo, no estuvo presente en ninguna de las que se sucedieron, sino que se quedó atrás en Brixellum 683. Llevó ventaja en tres ligeros enfrentamientos, cerca de los Alpes, en