tan solo una sexta parte de su patrimonio y con un legado de no más de ochocientos mil sestercios.
V. Ante su solicitud de algún cargo en el Estado, Tiberio le concedió los distintivos honorarios del consulado, y cuando él insistió en obtener un nombramiento efectivo, el emperador le respondió por escrito que «le enviaba cuarenta piezas de oro para sus gastos durante las fiestas de las Saturnales y las Sigilarias».
A raíz de esto, abandonando toda esperanza de promoción, se entregó por completo a una vida indolente; viviendo con gran reserva, ora en sus jardines, o en una quinta que tenía cerca de la ciudad; ora en Campania, donde pasaba el tiempo en la más baja compañía; por lo cual, además de su anterior fama de tipo obtuso y pesado, adquirió la de borracho y tahúr.
VI. A pesar de este género de vida, se le mostraba mucho respeto tanto en público como en privado. * El orden ecuestre (300) lo eligió dos veces para interceder en su nombre; una para obtener de los cónsules la gracia de llevar sobre sus hombros el cadáver de Augusto hasta Roma, y una segunda vez para felicitarle por la muerte de Sejano. * Cuando entraba en el teatro, solían ponerse en pie y quitarse las capas. * El senado asimismo decretó que fuera añadido al número del colegio de sacerdotes augustales, que eran elegidos por sorteo; y poco después, al incendiarse su casa, que fuera reconstruida a expensas del erario público; y que tuviera el privilegio de emitir su voto entre los varones de rango consular. Este decreto fue, sin embargo, revocado; insistiendo Tiberio en que fuera excusado a causa de su debilidad mental, y prometiendo indemnizarle por su pérdida a