los diversos autores que había leído. Tan solo por esta última obra, y antes de que estuviera próxima a su conclusión, se nos cuenta que Largius Licinius le ofreció (476) cuatrocientos mil sestercios, lo que equivale a más de tres mil doscientas libras esterlinas; ¡una suma enorme por los derechos de autor de un libro antes de la invención de la imprenta! Pero la única obra que sobrevive de este prolífico autor es su Historia natural, en treinta y siete libros, recopilada a partir de los diversos escritores que habían tratado sobre
Si estimamos esta gran obra ya sea por la autenticidad de la información que contiene, o por su utilidad para promover el avance de las artes y las ciencias, no debemos considerarla como objeto de ningún encomio extraordinario; pero cuando la contemplamos como un monumento literario que despliega todo el conocimiento de los antiguos, relativo a la Historia Natural, recopilado durante un periodo de unos setecientos años, desde la época de Tales de Mileto, tiene una justa pretensión