terminada la actuación, les concedió la ciudadanía romana. Durante este espectáculo, un toro cubrió a Pasífae, oculta dentro de una estatua de madera de una vaca, como creyeron muchos de los espectadores. Ícaro, en su primer intento de volar, cayó sobre el escenario muy cerca del (345) palco del emperador y lo salpicó de sangre. Pues muy rara vez presidía los juegos, sino que solía verlos reclinado en un lecho, al principio a través de unas pequeñas aberturas, pero después con el podio 570 totalmente abierto. Fue el primero en instituir 571, a imitación de los griegos, un certamen de habilidad en las tres disciplinas de la música, la lucha y las carreras de caballos, que debía celebrarse en Roma cada cinco años, y al que llamó Neroniana. Con motivo de la dedicación de sus termas 572 y su gimnasio, abasteció de aceite al senado y al orden ecuestre. Designó como jueces del certamen a hombres de rango consular, elegidos por sorteo, que se sentaban con los pretores. En esta ocasión bajó a la orquesta entre los senadores y recibió la corona a la mejor ejecución en prosa y verso latinos, por la cual compitieron varias personas de gran mérito, pero que se la cedieron unánimemente. Habiéndole sido concedida asimismo por los jueces la corona al mejor intérprete de la cítara, la saludó devotamente y ordenó que fuera llevada a la estatua de Augusto. En los ejercicios gimnásticos que ofreció en los Septa, mientras preparaban el gran sacrificio de un buey, se afeitó la barba por primera vez 573 y, guardándola en una cajita de oro engastada con perlas de gran valor, la consagró a Júpiter Capitolino. Invitó a las vírgenes vestales a ver la (346) actuación de los luchadores porque, en Olimpia, a las sacerdotisas de Ceres se les concede el privilegio de presenciar dicho espectáculo.
XIII. Entre los espectáculos ofrecidos por él, merece mencionarse la solemne entrada de Tirídates 574 en la ciudad. Este personaje, que era rey