narraciones y ofrecer esos detalles finales que los curiosos podrían esperar. Cada caso ha sido el preludio de otro, y una vez pasada la crisis, los actores han desaparecido para siempre de nuestras atareadas vidas. Encuentro, sin embargo, una breve nota al final de mi manuscrito relacionada con este caso, en la que he dejado constancia de que la señorita Violet Smith heredó en efecto una gran fortuna, y de que ahora es la esposa de Cyril Morton, el socio principal de Morton & Kennedy, los famosos electricistas de Westminster. Williamson y Woodley fueron juzgados ambos por secuestro y agresión; al primero le cayeron siete años y al segundo diez. Del destino de Carruthers no tengo constancia, pero estoy seguro de que su agresión no fue vista con mucha gravedad por el tribunal, dado que Woodley tenía fama de ser un rufián de lo más peligroso, y creo que unos pocos meses fueron suficientes para satisfacer las exigencias de la justicia.
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La aventura de la ciclista solitaria
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