salvo en el improbable caso de que tuviera un segundo par de gafas.
Me vi obligado, por lo tanto, a considerar seriamente la hipótesis de que había permanecido dentro de la casa.
Al percibir la similitud de los dos pasillos, quedó claro que muy bien podía haber cometido tal error y, en ese caso, era evidente que debía de haber entrado en la habitación del profesor.
Estaba, por lo tanto, sumamente atento a cualquier cosa que respaldara esta suposición, y examiné la habitación minuciosamente en busca de algo que tuviera forma de escondite.
- La alfombra parecía continua y firmemente clavada, así que descarté la idea de una trampilla.
- Bien podría haber un hueco detrás de los libros.
Como bien sabe, tales ingenios son comunes en las bibliotecas antiguas. Observé que había libros amontonados en el suelo en todos los demás puntos, pero que una estantería se mantenía despejada. Esta, entonces, podría ser la puerta.