los ópticos no son muy numerosos, no debería haber dificultad en dar con su
Holmes sonrió ante el asombro de Hopkins, que sin duda debía de reflejarse también en mi semblante.
—Ciertamente, mis deducciones son de lo más simples —dijo—. Sería difícil encontrar objetos que ofrezcan un campo de inferencia mejor que un par de gafas, especialmente unas tan singulares como estas. Que pertenecen a una mujer lo infiero por su delicadeza y también, por supuesto, por las últimas palabras del moribundo. En cuanto a que es una persona refinada y bien vestida, están, como puede ver, elegantemente montadas en oro macizo, y es inconcebible que alguien que use tales gafas pueda ser desaliñado en otros aspectos.
- Verá que el puente es demasiado ancho para su nariz, lo que demuestra que la nariz de la dama era muy ancha en la base.
- Este tipo de nariz suele ser corta y tosca, pero hay un número suficiente de excepciones como para impedirme ser dogmático o insistir en este punto en mi descripción.
Mi propia cara es estrecha y, sin embargo, veo que no puedo colocar mis ojos en el centro, ni cerca del centro, de estas gafas. Por lo tanto, los ojos de la dama están muy cerca de los lados de la nariz.
Observará, Watson, que las lentes son cóncavas y de una graduación inusual. Una dama cuya visión ha estado tan extremadamente reducida toda su vida seguro que tiene las características físicas propias de esa visión, que se advierten en la frente, los párpados y los hombros.
—Sí —dije—, puedo seguir cada uno de sus argumentos. Confieso, sin embargo, que me es imposible comprender cómo llega a lo de la doble visita al oculista.