tantas veces, y qué bien ha salido de ello jamás! Le aseguro que voy armado hasta los dientes y estoy perfectamente preparado para usar mis armas, sabiendo que la ley me respaldará. Además, su suposición de que traería las cartas aquí en un cuaderno es totalmente errónea. No haría nada tan estúpido. Y ahora, caballeros, tengo una o dos pequeñas entrevistas esta tarde-noche, y es un largo trayecto en coche hasta Hampstead. Dio un paso al frente, recogió su abrigo, puso la mano sobre el revólver y se dirigió hacia la puerta. Yo levanté una silla, pero Holmes sacudió la cabeza y la volví a dejar en el suelo. Con una reverencia, una sonrisa y un brillo en los ojos, Milverton salió de la habitación, y pocos momentos después oímos el portazo del carruaje y el traqueteo de las ruedas mientras se alejaba.
Holmes sat motionless by the fire, his hands buried deep in his trouser pockets, his chin sunk upon his breast, his eyes fixed upon the glowing embers.
For half an hour he was silent and still.
Then, with the gesture of a man who has taken his decision, he sprang to his feet and passed into his bedroom. A little later a rakish young workman, with a goatee beard and a swagger, lit his clay pipe at the lamp before descending into the street.
“I’ll be back some time, Watson,” said he, and vanished into the night.
I understood that he had opened his campaign against Charles Augustus Milverton, but I little dreamed the strange shape which that campaign was destined to take.
Durante unos días Holmes iba y venía a todas horas con este atuendo, pero aparte de un comentario de que su tiempo lo pasaba en Hampstead, y de que no era en vano, no sabía nada de lo que estaba haciendo.