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nydus/The Return of Sherlock HolmesPublic
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The Adventure of the Priory School

ocurrió, cómo ocurrió y, por último, qué tiene que ver el doctor Thorneycroft Huxtable, de la Escuela Priory, cerca de Mackleton, con el asunto, y por qué viene tres días después de un acontecimiento —el estado de su barbilla indica la fecha— a pedir mis humildes servicios.

Nuestro visitante se había tomado la leche y las galletas. La luz había vuelto a sus ojos y el color a sus mejillas, mientras se disponía con gran vigor y lucidez a explicar la situación.

“Debo informarles a ustedes, caballeros, que The Priory es una escuela preparatoria, de la cual soy fundador y director. Los aspectos secundarios de Horacio, de Huxtable tal vez recuerde mi nombre a la memoria de ustedes. The Priory es, sin excepción, la mejor y más selecta escuela preparatoria de Inglaterra. Lord Leverstoke, el conde de Blackwater, sir Cathcart Soames⁠—todos ellos me han confiado a sus hijos. Pero sentí que mi colegio había alcanzado su apogeo cuando, semanas atrás, el duque de Holdernesse envió al señor James Wilder, su secretario, con la notificación de que el joven lord Saltire, de diez años, su único hijo y heredero, iba a ser confiado a mi cuidado. Poco imaginaba yo que esto sería el preludio de la más aplastante desgracia de mi vida.

—El 1 de mayo llegó el muchacho, siendo ese el comienzo del trimestre de verano. Era un joven encantador, y pronto se adaptó a nuestras costumbres. Puedo decirle —confiando en no ser indiscreto, aunque las confidencia a medias son absurdas en un caso así— que no era del todo feliz en su hogar. Es un secreto a voces que la vida conyugal del duque no había sido pacífica, y el asunto había terminado en una separación de mutuo acuerdo, estableciéndose la duquesa en el sur de Francia. Esto había ocurrido muy poco antes, y constaba que las simpatías del muchacho estaban fuertemente con su madre. Él andaba decaído tras la marcha de ella de Holdernesse Hall, y fue por esta razón que el duque deseaba enviarlo a mi establecimiento. En quince días el muchacho estaba perfectamente integrado con nosotros y era aparentemente muy feliz.

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