compleja cuando hay una más simple a mano. Por supuesto, debe ser mera coincidencia lo de los vasos. Bueno, buenos días, Hopkins. No veo que pueda serle de ninguna utilidad, y parece que tiene el caso muy claro. Me avisará cuando arresten a Randall y de cualquier otro acontecimiento que pueda surgir. Confío en que pronto tendré que felicitarle por un desenlace exitoso. Vamos, Watson, me imagino que podremos emplear nuestro tiempo de forma más provechosa en casa.
Durante nuestro viaje de regreso, pude ver por el rostro de Holmes que estaba muy desconcertado por algo que había observado.
- De vez en cuando, haciendo un esfuerzo, se libraba de la impresión y hablaba como si el asunto estuviera claro, pero luego sus dudas volvían a abatirselo, y sus cejas fruncidas y su mirada distraída demostraban que sus pensamientos habían regresado una vez más al gran comedor de Abbey Grange, en el que se había desarrollado aquella tragedia nocturna.
Por fin, en un repentino impulso, justo cuando nuestro tren salía lentamente de una estación suburbana, saltó al andén y me tiró tras él.
—Perdone, estimado amigo —dijo, mientras veíamos cómo los últimos vagones de nuestro tren desaparecían tras una curva—, siento hacerle víctima de lo que puede parecer un mero capricho, pero, se lo juro por mi vida, Watson, me es simplemente imposible dejar ese caso en este estado. Todos mis instintos se rebelan contra ello. Está mal; todo está mal; juraría que está mal. Y, sin embargo, el relato de la dama era completo, la corroboración de la criada era suficiente y los detalles eran bastante exactos. ¿Qué tengo yo para oponer a eso? Tres copas de vino, eso es todo. Pero si no hubiera dado las cosas por sentadas, si lo hubiera examinado todo con el cuidado que habría mostrado de haber abordado