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nydus/Wuthering HeightsPublic
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XX

“Ella hablaba a menudo del tío, y aprendí a amarlo hace mucho tiempo. ¿Cómo he de amar a papá? No lo conozco”.

—Oh, todos los niños aman a sus padres —dije—. Tu madre, tal vez, pensó que querrías estar con él si te hablaba de él a menudo. Demos prisa. Un paseo temprano en una mañana tan hermosa es mucho preferible a una hora más de sueño.

—¿Va a venir con nosotros —preguntó—, la niña que vi ayer?

—Ahora no —repliqué.

—¿Es el tío? —continuó.

—No, seré tu compañero allí —dije.

Linton se dejó caer de nuevo sobre la almohada y cayó en profundo estado de abstracción.

—No iré sin mi tío —exclamó al fin—: no sé a dónde pretende usted llevarme.

Intenté persuadirlo de lo travieso que era al mostrar reticencia a encontrarse con su padre; aun así, se resistió obstinadamente a cualquier avance hacia el momento de vestirse, y tuve que pedir la ayuda de mi amo para lograr sacarlo de la cama a base de mimos.

Al fin se logró que el pobre chico partiese, con varias promesas engañosas de que su ausencia sería breve: que el señor Edgar y Cathy lo visitarían, y otras promesas, igualmente infundadas, que inventé y repetí a intervalos durante todo el camino.

El aire puro con aroma a brezo, el brillante sol y el apacible galope de Minny disiparon su desánimo al cabo de un rato. Empezó a hacer preguntas sobre su nuevo hogar y sus habitantes con mayor interés y vivacidad.

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