espantosos para aterrarlos aún más y luego saltamos de la cornisa, porque alguien estaba descorriendo los cerrojos y sentimos que era mejor huir. Llevaba a Cathy de la mano y la instaba a seguir, cuando de repente ella cayó al suelo. «¡Corre, Heathcliff, corre! —susurró—. ¡Han soltado al bulldog y me tiene prendida!». El demonio le había apresado el tobillo, Nelly: oí su abominable resoplido. Ella no chilló, ¡no!; habría considerado indigno hacerlo, aunque la hubieran ensartado en los cuernos de una vaca loca. Yo sí, en cambio: vociferé maldiciones suficientes para aniquilar a cualquier demonio de la cristiandad; cogí una piedra, se la metí entre las mandíbulas e intenté con todas mis fuerzas tragársela por la garganta. Un criado estúpido se acercó por fin con un linterna, gritando: «¡Agarra fuerte, Skulker, agarra fuerte!». Sin embargo, cambió de tono cuando vio las intenciones de Skulker. Apartaron al perro a la fuerza; su enorme lengua morada colgaba medio pie fuera de la boca y sus belfos caídos chorreaban baba ensangrentada. El hombre levantó a Cathy; estaba enferma: no de miedo, estoy seguro, sino de dolor. Se la llevó dentro; yo le seguí, mascullando maldiciones y venganza. «¿Qué presa, Robert?», gritó Linton desde la entrada. «Skulker ha atrapado a una niña, señor —respondió—, y aquí hay un muchacho —añadió, abalanzándose sobre mí— que tiene toda la pinta de ser un granuja. Muy probablemente los ladrones pretendían meterlos por la ventana para abrir las puertas a la banda después de que todos estuvieran dormidos, para así asesinarnos a sus anchas. ¡Cierra el pico, ladrón mal hablado! ¡Irás a la horca por esto. Señor Linton, no suelte la escopeta!». «No, no, Robert —dijo el viejo tonto—. Los bribones sabían que ayer era el día de cobrar las rentas: pensaron sorprenderme hábilmente. Pasen; les prepararé un recibimiento. Anda, John, echa la cadena. Dale un poco de agua a Skulker, Jenny. ¡Desafiar a un juez de paz en su propio reducto, y en domingo además! ¿Dónde va a parar su insolencia? ¡Oh, mi querida Mary, mira esto! No temas, no es más que un muchacho; sin embargo, ¡qué cara de villano tiene! ¿No sería un favor para el país colgarlo de inmediato, antes de que demuestre su naturaleza
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