En vano lloró y se retorció contra la prohibición, e imploró a su padre que tuviera piedad de Linton: todo lo que consiguió para consolarla fue la promesa de que él escribiría y le daría permiso para venir a la Grange cuando le placiera; pero explicándole que ya no debía esperar ver a Catherine en Wuthering Heights. Tal vez, de haber estado al tanto del carácter y el estado de salud de su sobrino, habría considerado oportuno negarle incluso ese pequeño consuelo.
Table of Contents
XXIV
333