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nydus/Wuthering HeightsPublic
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VII. Cathy en Thrushcross Grange

les había ocurrido ningún daño real. El señor Earnshaw sirvió platos generosos y el ama los divirtió con una charla animada. Yo esperaba detrás de su silla, y me dolió ver a Catherine, con los ojos secos y aire indiferente, ponerse a cortar el ala de un ganso que tenía delante. > «Una niña insensible —pensé para mis adentros—; con qué ligereza descarta los problemas de su viejo compañero de juegos. No habría podido imaginar que fuera tan egoísta». Se llevó un bocado a los labios: luego lo volvió a dejar; sus mejillas se sonrojaron y las lágrimas brotaron por ellas. Dejó caer el tenedor al suelo y se metió apresuradamente bajo el mantel para ocultar su emoción. No tardé mucho en dejar de considerarla insensible; pues advertí que estuvo en el purgatorio durante todo el día y que se moría de ganas de encontrar la oportunidad de quedarse sola o de hacerle una visita a Heathcliff, a quien el amo había encerrado bajo llave: según descubrí al intentar hacerle llegar a escondidas una porción de

Por la tarde tuvimos un baile. Cathy suplicó que él fuera liberado entonces, ya que Isabella Linton no tenía pareja; sus súplicas fueron vanas y a mí me asignaron suplir la carencia. Nos sacudimos toda melancolía con la emoción del ejercicio, y nuestro placer aumentó con la llegada de la banda de Gimmerton, que se juntaba en número de quince: una trompeta, un trombón, clarinetes, fagotes, cornos franceses y un contrabajo, además de cantantes. Hacen la ronda por todas las casas respetables y reciben donativos cada Navidad, y considerábamos un manjar de primera categoría escucharles. Después de cantar los villancicos habituales, los pusimos a interpretar

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