CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Wuthering HeightsPublic
Página 349 de 437
Table of Contents

XXVII

“No lo sé”, dije.

“Porque —continuó, mirando a los dos jóvenes, que permanecían inmovilizados bajo su mirada; Linton parecía como si no se atreviera a moverse o a levantar la cabeza, y Catherine no podía moverse por causa de él—, porque ese muchacho de ahí parece empeñado en vencerme; ¡y le agradecería a su tío que se diera prisa y se fuera antes que él! ¡Hola! ¿Lleva el cachorro practicando ese jueguecito mucho tiempo? Sí que le di algunas lecciones sobre los lloriqueos. ¿Suele ser bastante animado con la señorita Linton?”.

“¿Animado? No⁠—ha mostrado el mayor desasosiego”, respondí. “A juzgar por su aspecto, diría que, en vez de andar de paseo con su amada por las colinas, debería estar en cama, en manos de un médico”.

“Lo estará, en uno o dos días”, murmuró Heathcliff. “Pero antes... ¡levántate, Linton! ¡Levántate!”, gritó. “No te arrastres por el suelo: ¡arriba, en este mismo momento!”

Linton había vuelto a desplomarse, postrado en un nuevo paroxismo de miedo indefenso, provocado por la mirada que su padre le dirigió, supongo: no había otra cosa que pudiera producir tal humillación. Hizo varios intentos por obedecer, pero sus pocas fuerzas quedaron anuladas por el momento y volvió a caer hacia atrás con un gemido. El señor Heathcliff se adelantó y lo incorporó para que se apoyara contra un talud de césped.

—Ahora —dijo, con contenida ferocidad—, me estoy enojando y si no dominas a ese espíritu insignificante tuyo... ¡maldita sea! ¡levántate ahora mismo!

—Lo haré, padre —dijo con respiración ajitada—. Tan solo dejadme en paz, o me desmayaré. He hecho lo que deseabais, estoy seguro. Catalina os dirá que yo... que yo... he estado alegre. ¡Ah! quedaos a mi lado, Catalina; dadme la mano.

349