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nydus/Wuthering HeightsPublic
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XXI

abierta al atardecer. ¡Ay, lo mata una bocanada de aire nocturno! Y tiene que haber fuego en pleno verano; y la pipa de tabaco de Joseph es un veneno; y siempre ha de tener dulces y golosinas, y siempre leche, leche por siempre jamás, sin importarle lo mal que lo pasamos los demás en invierno; y allí se sienta, envuelto en su capa forrada, en su sillón junto al hogar, con un poco de agua con tostadas u otro menjunje en la hornilla para ir sorbiendo; y si Hareton, por compasión, se acerca a entretenerlo —Hareton no es malintencionado, aunque sea tosco—, seguro que terminan peleados, uno maldiciendo y el otro llorando. Creo que al amo le encantaría que Earnshaw lo malease a palos hasta dejarlo hecho papilla, si no fuera su hijo; y estoy segura de que sería capaz de echarlo de patitas en la calle si supiera la mitad de los mimos que se da a sí mismo. Pero eso sí, no quiere correr riesgos innecesarios: jamás entra en el salón, y si Linton se porta así en la casa donde él está, lo manda arriba de inmediato».

Deduje, por este relato, que la absoluta falta de afecto había vuelto al joven Heathcliff egoísta y desagradable, si es que no lo era ya originalmente; y mi interés por él, en consecuencia, decayó; aunque todavía me conmovía un sentimiento de pena por su suerte y el deseo de que lo hubiesen dejado con nosotros.

El señor Edgar me animó a recabar información: creo que pensaba mucho en él y habría corrido cierto riesgo por verlo; ¡y una vez me dijo que le preguntara al ama de llaves si alguna vez venía al pueblo!

Ella dijo que solo había ido dos veces, a caballo, acompañando a su padre; y ambas ocasiones fingió estar completamente agotado durante tres o cuatro días después. Aquella ama de llaves se marchó, si mal no recuerdo, dos años después de la llegada de él; y otra, a quien yo no conocía, fue su sucesora; ella vive allí todavía.

El tiempo transcurrió en la Granja de la manera agradable de antes hasta que la señorita Cathy cumplió dieciséis años.

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