que tú la mencionaste; ¡te lo agradece muchísimo, James!
—Me alegro mucho de haber pensado en ella. Fue una gran suerte, pues por nada del mundo habría querido que el pobre James se sintiera menospreciado; y estoy segura de que será una sirvienta excelente: es una muchacha educada, de habla muy fina; tengo un concepto altísimo de ella.
Siempre que la veo, hace una reverencia y me pregunta cómo estoy, de una manera muy graciosa; y cuando la has tenido aquí haciendo costura, he observado que siempre gira el pestillo de la puerta hacia el lado correcto y jamás la da portazos.
Estoy segura de que será una sirvienta excelente; y será un gran consuelo para la pobre señorita Taylor tener a su alrededor a alguien a quien está acostumbrada a ver. Siempre que James vaya a ver a su hija, ya sabes, ella tendrá noticias nuestras. Podrá contarle cómo estamos todos.