Londres—abundancia por los1 alrededores de Bristol—Maple Grove—cultivo—cuándo renovar los bancales—los jardineros opinan exactamente distinto—ninguna regla general—a los jardineros nunca hay que sacarlos de sus costumbres—fruta deliciosa—tan rica que empacha si se come mucho—inferior a las cerezas—las grosellas más refrescantes—único inconveniente de recoger fresas, agacharse—sol deslumbrante—cansada a más no poder—no lo soporto ni un minuto más—tengo que ir a sentarme a la sombra».
Tal, durante media hora, fue la conversación —interrumpida una sola vez por la señora Weston, que salió, en su solicitud por su yerno, a preguntar si había llegado—, y estaba un poco inquieta.—Tenía ciertos temores por su caballo.
Se encontraron asientos pasablemente a la sombra; y ahora Emma se vio obligada a oír lo que hablaban la señora Elton y Jane Fairfax.—Se trataba de un puesto, de un puesto de lo más apetecible. La señora Elton había recibido noticias de él esa misma mañana y estaba entusiasmada. No era con la señora Suckling, no era con la señora Bragge, pero en felicidad y esplendor solo quedaba por debajo de ellas: era con una prima