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Capítulo VIII

—No puedo dejar de asombrarme de que conozcas tan poco a Emma como para decir una cosa así.

¡Cómo! ¿Creer que un agricultor (y con todo su buen juicio y todo su mérito el señor Martin no es más que eso), es un buen partido para mi íntima amiga! ¡No lamentar que ella deje Highbury con el fin de casarse con un hombre a quien yo jamás podría admitir como conocido mío! Me extraña que creas posible que yo albergue tales sentimientos. Te aseguro que los míos son muy diferentes.

Debo decir que tu afirmación no me parece en absoluto justa. No estás siendo equitativa con las pretensiones de Harriet. Serían valoradas de muy distinta manera por otros además de por mí; el señor Martin podrá ser el más rico de los dos, pero es indudablemente inferior a ella en cuanto a posición social.⁠—La esfera en la que ella se mueve está muy por encima de la suya.⁠—Sería una degradación.

—¡Una degradación a la ilegitimidad y a la ignorancia, estar casada con un hacendado respetable e inteligente!

—En cuanto a las circunstancias de su nacimiento, aunque en un sentido legal pueda ser llamada Nadie, eso no se sostiene en el sentido común. Ella no ha de pagar por la ofensa de otros, siendo mantenida por debajo del nivel de aquellos con quienes se ha criado.⁠—Apenas cabe duda de que su padre es un caballero⁠—y un caballero de fortuna.⁠—Su asignación es muy generosa; nunca se le ha escatimado nada para su

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