debo decir que, por mucho que hubiera oído hablar de él antes y por mucho que esperara, supera con creces cualquier… Le felicito, señora Weston, de todo corazón. Parece todo lo que el padre más amante podría… «¡Ah!—dijo—, puedo arreglar el remache. Me encantan los trabajos de esa clase». Jamás olvidaré su manera de
Y cuando saqué las manzanas asadas del armario, y confié en que nuestros amigos tuvieran la enorme amabilidad de comer algunas: «¡Oh! —dijo él al instante—, no hay nada en materia de fruta que sea ni la mitad de bueno, y estas son las manzanas asadas en casa con mejor aspecto que he visto en mi vida». Eso, ya sabe, fue tan sumamente… Y estoy segura, por sus modales, de que no era ningún cumplido. En verdad son manzanas deliciosas, y la señora Wallis les hace plena justicia; solo que nosotros no las hacemos asar más de dos veces, y el señor Woodhouse nos hizo prometer que las haríamos tres, pero la