Ella se contuvo, sin embargo, de hacerle ninguna de las reprimendas que podría haberle dirigido, y se limitó a agradecer a la señora Elton con frialdad;
«pero que su viaje a Bath era algo totalmente fuera de lugar, y no estaba del todo convencida de que aquel sitio pudiera convenirle más que a su padre».
Y entonces, para evitar mayores ofensas e indignación, cambió de tema inmediatamente.
«No le pregunto si es usted musical, señora Elton. En estas ocasiones, el carácter de una dama suele precederla; y Highbury sabe desde hace mucho que es usted una intérprete excepcional».
—¡Oh! no, en verdad; debo protestar contra semejante idea. ¿Una intérprete superior? ¡Muy lejos de ello, se lo aseguro! Considere cuán parcial es la fuente de su información. A mí la música me chifla; me apasiona; y mis amigos dicen que no carezco por completo de gusto; pero en cuanto a lo demás, a fe mía que mi ejecución es de lo más mediocre. Usted, señorita Woodhouse, bien sé que toca de maravilla. Le aseguro que ha