evidentemente en eso debió de basar sus esperanzas; y después de despotricar un poco sobre la aparente incongruencia de unos modales gentiles y una cabeza engreída, Emma se vio obligada por elemental honradez a detenerse y admitir que su propio comportamiento con él había sido tan complaciente y amable, tan lleno de cortesía y atención, que (suponiendo que no se hubiera advertido su verdadero motivo) podría justificar que un hombre de ordinaria observación y delicadeza, como el señor Elton, se imaginara que era su indiscutible favorito. Si ella había malinterpretado de tal modo los sentimientos de él, tenía poco derecho a extrañarse de que él, con el propio interés para cegarlo, se hubiera confundido con los de ella.
El primer error, y el peor, era enteramente suyo. Había sido necio e incorrecto tomar un papel tan activo en unir a dos personas. Era aventurarse demasiado, asumir demasiado, tomar a la ligera lo que debía ser serio, un artificio de lo que debía ser sencillo. Estaba muy preocupada y avergonzada, y se propuso no volver a hacer tales cosas.
—Aquí tengo —dijo ella—, que he conseguido convencer a la pobre Harriet de que está muy enamorada de este hombre. Jamás habría pensado en él de no ser por mí; y desde luego nunca habría pensado en él con esperanza de haberle asegurado yo su afecto, pues ella es tan modesta y humilde como yo solía creer que era él. ¡Oh! Ojalá me hubiera conformado con persuadirla de que no aceptara al joven Martin. Ahí estuve de lo más acertado. Eso lo hice muy bien; pero ahí debería haberme detenido y haberle dejado el resto al tiempo y al azar. La estaba introduciendo en buena compañía y dándole la oportunidad de agradar a alguien que valiera la pena; no debí haber intentado más. Pero ahora, pobrecita, su tranquilidad se va a ver alterada por un tiempo. No he sido más que una semiamiga para ella; y si no fuera a sentir tanto este desengaño, estoy segura de que no se me ocurre nadie más que pudiera convenirle en absoluto; William Coxe... ¡Oh!, no, no soportaría a William Coxe... un abogado joven y impertinente.