tiranos que cualquier violencia que ejerzan sobre las personas de sus prisioneros recaerá con la mayor severidad sobre las suyas propias.
—Pax vobiscum —dijo Wamba, que ahora iba envuelto en su disfraz religioso.
Y diciendo esto, imitó el porte solemne y majestuoso de un fraile y se marchó a cumplir su misión.