y acoged en vuestro reposo a un hermano cansado, ¡que antes batallaría contra cien mil paganos que presenciar la decadencia de nuestra Santa
—No es más que la pura verdad —respondió Conrade Mont-Fitchet—; no es más que demasiada verdad, y las irregularidades de nuestros hermanos en Inglaterra son aún más groseras que las de Francia.
—Porque son más ricos —respondió el Gran Maestre—. Soportadme, hermano, aunque deba vanagloriarme un tanto. Bien sabéis la vida que he llevado, cumpliendo cada precepto de mi Orden, luchando contra demonios encarnados y desencarnados, derribando al león rugiente que anda rondando en busca de a quién devorar, como un buen caballero y devoto sacerdote, dondequiera que lo he encontrado, tal como el bienaventurado san Bernardo nos lo ha prescrito en el cuadragésimo quinto capítulo de nuestra regla: Ut Leo semper feriatur. ¡Pero por el Santo Templo! El celo que ha consumido mi sustancia y mi vida, sí, hasta los mismos nervios y la médula de mis huesos; por ese mismo Santo Templo os juro que, salvo vos y algunos pocos que aún conservan la antigua severidad de nuestra Orden, no veo a ningún hermano a quien mi alma pueda abrazar bajo ese santo nombre. ¿Qué dicen nuestros estatutos y cómo los observan nuestros hermanos? No deberían llevar ningún adorno vano o mundano, ningún cimero en su yelmo, ningún oro en estribo o bocado de brida; sin embargo, ¿quién anda hoy tan orgullosa y alegremente ataviado como los pobres soldados del Temple? Nuestros estatutos les prohíben cazar un ave por medio de otra, disparar a las bestias con arco o ballesta, gritar con el cuerno de caza o espolear al caballo tras la caza menor. Mas ahora, en la caza de montería y de cetrería, y en cada pasatiempo ocioso de bosque y río, ¿quién tan presto como los templarios en todas estas vanidades necias? Tienen prohibido leer, salvo lo que su Superior permita, o escuchar lo que se lee, excepto aquellas cosas santas que puedan recitarse en voz alta durante las horas de refacción; pero ¡he aquí que sus oídos están a disposición de juglares ociosos