—¿Qué quieres decir, villano? —dijo el Caballero—; restitúyeme el clarín.
“Contento vos, señor caballero; está en seguro recaudo. Cuando viajan el Valor y la Locura, la Locura debe llevar el cuerno, porque es la que mejor lo sabe tocar”.
—¡Vaya, bribón —dijo el Caballero Negro—, esto sobrepasa tu licencia!; guárdate de poner a prueba mi paciencia.
—No me apremies con violencia, señor caballero —dijo el Bufón, manteniéndose a distancia del impaciente campeón—, o la Locura pondrá los pies en polvorosa y dejará que el Valor se las apañe para salir del bosque como buenamente pueda.
—En eso me has dado —dijo el caballero—; y, a decir verdad, tengo poco tiempo para discutir contigo. Quédate con el cuerno si quieres, pero sigamos nuestro camino.
—¿No